Autoría: por qué cada obra debe llevar nombre y firma
Una obra sin nombre es fácil de usar y difícil de pagar. Por eso la autoría es lo primero que cuidamos, antes que cualquier exposición.

El riesgo del anonimato
Muy a menudo, la obra que sale de un taller se presenta como obra «del centro» o «de los chicos». Así se pierde el autor y, con él, la posibilidad de que sea reconocido y cobre. También es la puerta a la apropiación: un dibujo bonito que acaba en una taza sin que nadie sepa su nombre.
Cómo lo hacemos
- Firma: cada obra lleva el nombre de quien la ha hecho.
- Ficha: título, técnica, medidas y año, como en cualquier galería.
- Foto: una imagen de calidad de cada pieza, que es la base para exponerla o licenciarla.
- Archivo: todo queda guardado. En los talleres de Llaflor, el equipo del centro escaneó 139 dibujos en un curso.
Retorno justo
Cuando una obra se vende o se licencia, el 50 % es para el artista, y lo publicamos. Los contratos se hacen en lectura fácil, para que el artista sepa qué firma. Pocos proyectos del sector publican cuánto cobra el artista; creemos que hay que decirlo.
Sin discurso compasivo
Hablamos de artistas y de obra. No mostramos la obra para que dé pena ni porque «tiene mérito»: la mostramos porque es buena.
- Principios de BRUT, en Quiénes somos